Ma’at, o la esencia del Orden invisible (y V)


Una vez que asumimos la obligación de la Justicia propia, de tratarnos con respeto y de no consentir ninguna acción que menoscabe nuestra propia persona estaremos en condiciones de entender cómo, y por qué, tenemos que ser justos con los demás.

La dialéctica del interés, en nuestros días, afirma una verdad a medias: caosNo hagas para los demás lo que no querrías que te hiciesen a ti. Pero es una proclama que está incompleta. En realidad, con los semejantes hay que comportarse de forma Justa no porque esperes una recompensa a cambio, sino porque es nuestra obligación, un modo de avanzar en el concepto universal de Justicia desde el uno a la pluralidad. Siendo justo con tus semejantes estás más cerca de la Verdad, y contribuyes a crear Orden.

Todo sigue un círculo. Aunque ese círculo quede muy lejos de la mentalidad que nos tratan de imponer. Pero es conveniente que recordemos que esa mentalidad no es algo al azar. También proviene de sujetos individuales que se organizan para sus propios intereses, que desde luego no son los de usted o los míos. Es Apofis, en toda su extensión y alcance.

Y el único modo de luchar contra el Caos es con el Orden. Pero no hay que confundir el Orden con mayúscula con el orden en minúscula que políticos, banqueros, gobernantes varios, pensadores y hasta figuras relevantes elevadas a los altares modernos consideran como tal. El Orden nunca se sirve de la violencia para imponerse. Ni de la coacción, ni del maltrato a las minorías. Tampoco de la relativización de los afectos, los apetitos disfrazados de altruismo ni tan siquiera de esos convencionalismos que hemos venido en llamar (y confundir) con las relaciones humanas auténticas. Aquellas que no necesitan contrato y que despliegan todos sus efectos, o así debería ser, desde su mismo inicio. Ojo con esta cursiva, porque para mí tiene la mayor trascendencia vital. En el mundo de los sentimientos todo empieza desde el principio, y si desde ese principio está adulterado, no es justo, ni verdadero, ni tiene un fin lógico. No me quiero extender mucho en ese contexto porque voy a escribir más adelante sobre él.

creación circular

Al final, como vemos, nos movemos en una lucha de opuestos entre la Luz y las Tinieblas. Es el escenario en el que nacemos, no casualmente. Es una escuela de aprendizaje en la que estamos en formación y a prueba, y en el que el resultado de nuestros actos y nuestras decisiones influyen en las vidas de aquellos que tenemos alrededor. Ma’at tiene muchísima importancia en nuestros días, aunque por conveniencia de otros y pereza y dejadez nuestra la hemos ido apartando en un rincón. Nos movemos por impulsos, ciegamente, esperando que venga alguien que nos vaya dando todo hecho y sin hacernos absolutamente ninguna cuestión sobre el porqué de las cosas que nos rodean. Creyendo que nada tiene solución. Pensando que vendrá otro a resolver lo que nosotros nos negamos o pensamos imposible de resolver.

Suelo hablar del mundo de los afectos en este blog. A ese pequeño-gran nivel, la asunción de un Orden para nuestras vidas implicaría inmediatamente un mejoramiento en nuestras relaciones. Porque quien cree en Ma’at tiene un Centro propio, un determinado modo de pensar y de conducir sus acciones que revierte, positiva y duraderamente, en aquellos a quienes queremos. O mejor dicho, a quienes creemos querer, porque el Amor, el de verdad, es primero un ejercicio propio y después, sólo después, una plasmación externa. La gente se lanza a las relaciones de pareja sin tener asumido el propio Orden de su vida, y las consecuencias saltan a la vista en la gran cantidad de fracasos que a ese respecto vivimos. Servidor considera que deberían existir menos, muchas menos relaciones. También hablaré sobre ello en un futuro cercano.

No es afirmación tremendista, sino consecuente. El Amor es algo muy serio. creaciónTan serio, que sólo debemos permitírnoslo en condiciones óptimas, para no dañarnos, no dañar al otro y no dañar su misma esencia. Porque en el amor subvalorado luego entran en juego terceras personas, como los hijos o los accidentes circunstanciales de las relaciones (novios abandonados, heridos por asta de toro o similares), y eso es un auténtico fraude. Ma’at como principio básico para uno mismo, y como tareas saber vivir en soledad, conocerse a uno mismo y aceptar al otro (creo que ya hablé antes de esto).

¿Cuántos estamos en condiciones de aplicar todos estos principios para dejar que el Amor triunfe?

Creo que deberíamos esperar, y perfeccionarnos, antes de asumir la enorme responsabilidad de Amar (que no es lo mismo que querer) a los demás. Porque lo contrario es parir un hijo débil y enfermo que acaba por desaparecer, trayendo consigo el dolor y la desesperanza.

Estamos destinados a ser Luz, y no Oscuridad. La obligación empieza hoy.

No puede esperar a mañana.

Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia
Porque una palabra se traslada de sitio, o porque otra se
Sentó como una reinita adentro de una frase que no la
Esperaba y que le obedeció…

Pablo Neruda, Confieso que he vivido

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